Hablar para que tu familiar te oiga (sin gritar)
Una forma sencilla de preparar las conversaciones con un familiar mayor que oye mal o tiene demencia: luz, silencio, frases cortas y decirlo de otra manera.

Tres ajustes pequeños para que las conversaciones con quien oye mal vuelvan a ser conversaciones.
Le preguntas a tu padre si quiere café y te contesta otra cosa. Lo repites más alto, luego más alto aún, y al final los dos acabáis con la sensación de estar discutiendo. Cuando además hay despistes o demencia, cada frase que no llega suma confusión y cansancio.
La buena noticia es que no hace falta gritar más. Hace falta preparar un poco el terreno.
Prepara el sitio antes de hablar
Mucho de lo que entendemos lo entendemos mirando. Si tu familiar no ve bien tu cara, se pierde muchas palabras aunque el volumen sea bueno.
Antes de una conversación importante (o simplemente de la merienda), dedica cinco minutos a esto:
- Apaga lo que compite. La tele, la radio, el grifo abierto. Si hay ruido de calle, cambiad de habitación.
- Ponte delante y a su altura. Siéntate frente a él, no de pie ni a un lado. Que te vea la boca.
- Que la luz te dé a ti en la cara. Si la ventana queda a tu espalda, tu cara se vuelve una sombra. Cambia de silla.
- Revisa el audífono, si lo usa. Que esté puesto, encendido y con pila. Si sospechas que no funciona bien o que hay un tapón de cera, coméntalo en su centro de salud.
- Llama su atención primero. Di su nombre, toca suavemente su brazo o espera a que te mire antes de empezar.
Habla claro, no más fuerte
Gritar deforma las palabras y, además, suena a enfado. Lo que ayuda es hablar con calma, un poco más despacio de lo normal pero manteniendo tu ritmo natural, sin exagerar el movimiento de los labios.
Usa frases cortas y una idea cada vez. En lugar de «¿Qué quieres tomar, que luego viene tu hermana y hay que preparar la mesa?», prueba con «¿Te apetece café o té?». Ofrecer dos opciones cierra menos puertas que una pregunta abierta.
Y deja silencio después. Esa pausa que a ti te parece larga es el tiempo que necesita para procesar y responder. Si le metes prisa, es más probable que la próxima vez prefiera no contestar.
No se trata de hablar más alto, sino de ponérselo más fácil.
Si no lo pilla, dilo de otra manera
Repetir la misma frase tres veces rara vez funciona: si una palabra no se entendía, sigue sin entenderse. Cámbiala. «¿Salimos a pasear?» puede no llegar; «¿Vamos a dar una vuelta al parque?» quizá sí.
Si aun así no hay manera, apóyate en lo que se ve: señala la taza, enseña el abrigo, escribe una palabra en un papel grande. Y si ves que se agobia, para, sonríe y vuelve a intentarlo más tarde. No pasa nada por dejarlo.
Habrá días en que todo esto funcione y días en que no. Si una conversación sale torcida, revisa el escenario (el ruido, la luz, el cansancio, la hora) sin buscar culpables, ni en él ni en ti. Cada pequeño ajuste es una forma de decirle que sigue formando parte de la conversación.
Para empezar hoy: en tu próxima charla con tu familiar, apaga la tele y siéntate delante de él, con la luz dándote en la cara.
Nota divulgativa: este artículo ofrece pautas generales de comunicación y no sustituye la valoración de profesionales sanitarios. Si notas que la audición de tu familiar empeora, consúltalo con su centro de salud.
Referencias
- Alzheimer's Society. Dementia, sensory impairment and communicating. https://www.alzheimers.org.uk/about-dementia/stages-and-symptoms/dementia-symptoms/communicating-dementia-sensory-impairment
- Alzheimer's Society. How to communicate with a person with dementia. https://www.alzheimers.org.uk/about-dementia/stages-and-symptoms/dementia-symptoms/how-to-communicate-dementia
- RNID. How to communicate with someone who is deaf or has hearing loss. https://rnid.org.uk/information-and-support/how-to-communicate-with-deaf-people-hearing-loss/
- RNID. Lipreading Awareness Week: tips (2024). https://rnid.org.uk/2024/09/lipreading-awareness-week/
- Livingston G, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. The Lancet. 2024;404(10452):572–628.



