Deberes en trocitos: una tarde con menos bloqueo
Una herramienta sencilla para que tu hijo con TDAH empiece los deberes sin bloquearse: trocear la tarea en partes pequeñas, con tiempo visible y pausas.

Tres ideas para que empezar los deberes deje de ser una montaña.
Son las seis de la tarde. La mochila está en el suelo, el cuaderno abierto y tu hijo lleva veinte minutos mirando la misma página. No es que no quiera: es que «hacer los deberes» le parece algo enorme y sin principio.
Esta herramienta cabe en una hoja de papel y un reloj que ya tienes en casa.
Convierte «los deberes» en trozos que se vean
Para un cerebro con TDAH, una tarea grande y difusa cuesta mucho de arrancar. Una tarea pequeña y concreta, en cambio, tiene puerta de entrada.
- Sentaos juntos 5 minutos antes de empezar y sacad todo lo que hay que hacer hoy.
- Partid cada tarea en trozos de 10–15 minutos: «ejercicios 1 a 3», no «Matemáticas».
- Dibujad una casilla por cada trozo en una hoja y ponedla a la vista.
- Que elija él por cuál empieza. Mejor si el primero es fácil.
- Al terminar un trozo, tacha la casilla. Que lo vea.
No hace falta que pueda con toda la tarde. Basta con que pueda con el siguiente trocito.
Haz visible el tiempo
El tiempo, para muchos niños y adolescentes con TDAH, es algo abstracto: «un rato» puede ser eterno o un suspiro. Un temporizador lo vuelve concreto.
Usa el reloj de cocina o el del móvil (fuera de su alcance, para que no se convierta en distracción). Pon el tiempo de un trozo y dejadlo donde se vea. Cuando suene, se para, aunque falte un poco: así aprende que el esfuerzo tiene final.
Si con 15 minutos se dispersa, prueba con 10. El tiempo se ajusta al niño, no al revés.
Descansa entre trozos, y que el descanso también tenga final
Entre casilla y casilla, una pausa corta de 3–5 minutos: levantarse, beber agua, dar una vuelta por el pasillo, estirarse. Mejor movimiento que pantallas, porque volver de una pantalla cuesta el doble.
Puedes quedarte cerca mientras trabaja, haciendo algo tuyo y tranquilo. No hace falta que le corrijas ni le vigiles: a veces solo tenerte al lado le ayuda a sostener la atención.
Si una tarde sale torcida, no pasa nada. Revisad juntos qué trozo costó más y hacedlo más pequeño mañana, sin buscar culpables. La hoja de casillas no mide si tu hijo es buen o mal estudiante: solo os ayuda a ver por dónde empezar.
Para empezar hoy: antes de abrir el primer cuaderno, dibujad juntos una hoja con tres casillas y elegid el trozo más fácil para arrancar.
Nota divulgativa: este artículo ofrece ideas generales para familias y no sustituye la valoración ni el acompañamiento de profesionales sanitarios o educativos. Si las dificultades con los deberes generan mucho malestar en casa o en el colegio, comentadlo con su tutor o con el equipo que le atiende.
Referencias
- Langberg, J. M., Epstein, J. N., Becker, S. P., Girio-Herrera, E. y Vaughn, A. J. (2012). Evaluation of the Homework, Organization, and Planning Skills (HOPS) intervention for middle school students with ADHD as implemented by school mental health providers. School Psychology Review, 41(3), 342–364. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4209597/
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2018, actualizada 2019). Attention deficit hyperactivity disorder: diagnosis and management (NG87). https://www.nice.org.uk/guidance/ng87
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). ADHD in the Classroom: Helping Children Succeed in School. https://www.cdc.gov/adhd/treatment/classroom.html



